Respuesta:
El Hermano Branham enseñó que las mujeres no deben tener autoridad sobre los hombres en la iglesia ni predicar con autoridad ministerial, basándose en el orden establecido por Dios desde la creación y confirmado en las Escrituras. Él criticó directamente a las “mujeres predicadoras” y “pastoras” que liberan a las mujeres de la decencia y de la sujeción a Cristo, afirmando que eso las libera del Espíritu Santo y las convierte en blanco de inmoralidad. Evidencia: [LA ESCRITURA EN LA PARED — 58-0309M: ¶99–¶103]; [Untitled — 65-0815: ¶46–¶51].
Respecto a las mujeres enseñando a hombres, él sostuvo que la mujer no debe ejercer autoridad docente o pastoral sobre el varón, pues eso viola el orden divino donde el hombre es la cabeza. En varias ocasiones rechazó que las mujeres ocupen posiciones que les permitan enseñar o tener dominio sobre hombres en la congregación, recordando que la mujer fue la primera en caer y que su rol es de sujeción y reverencia. Evidencia: [LA ESCRITURA EN LA PARED — 58-0309M: ¶99–¶103]; [LA UNIDAD — 62-0211: ¶127–¶129].
Sobre las mujeres hablando en la iglesia, el Hermano Branham enseñó que deben guardar silencio en lo que respecta a ejercer autoridad o interrumpir el orden, y que su cabello largo es su velo y señal de sujeción. Él insistió en que la mujer no debe tener parte en los asuntos de gobierno o ministerio público de la iglesia, pues eso quebranta el orden apostólico. Evidencia: [LA ESCRITURA EN LA PARED — 58-0309M: ¶58–¶65]; [Orden De La Iglesia — 63-1226: ¶32–¶34; ¶138–¶143].
En cuanto al orden de la iglesia, él explicó que los dones y ministerios deben operar uno a la vez, con sujeción, y que las mujeres no deben ministrar públicamente ni tener autoridad. Los diáconos guardan el orden, el pastor supervisa lo espiritual, y todo debe sujetarse a la Palabra para evitar confusión. Él advirtió que permitir que las mujeres actúen fuera de este orden muestra debilidad espiritual y abre la puerta a la inmoralidad. Evidencia: [Orden De La Iglesia — 63-1226: ¶32–¶34; ¶138–¶143]; [OH SEÑOR, SOLO UNA VEZ MÁS — 63-0628M: ¶103–¶109]; [LA UNIDAD — 62-0211: ¶127–¶129].
Estas enseñanzas aparecen repetidamente cuando él confronta la decadencia moral de las iglesias pentecostales y la influencia de la liberación moderna que, según él, aleja a las mujeres de Cristo.
“Una mujer Cristiana, predicadora, envió a una niña aquí el otro día… Ella dijo: ‘¡Oh, Hermano Branham, Ud. es de pensamiento anticuado! Nuestra pastora libera a las mujeres’. Yo dije: ‘¿De qué las libera?’. Ellos las están liberando de Cristo y de la decencia común.”
[LA ESCRITURA EN LA PARED — 58-0309M: ¶99–¶103]
“Ahora ella dice aquí… ‘él está en contra de mujeres predicadoras’… ‘Ahora él dijo: Las mujeres no deberían de tener autoridad sobre el hombre’.”
[Untitled — 65-0815: ¶46–¶51]
“¿Cómo puedo enseñarles álgebra cuando ni siquiera se saben el ABC?… Que aprendan el ABC primero.” (refiriéndose a corregir primero el desorden de las mujeres antes de temas mayores).
[OH SEÑOR, SOLO UNA VEZ MÁS — 63-0628M: ¶103–¶109]
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