Respuesta:
El Hermano Branham enseñó que la comunión, o Cena del Señor, es una de las tres ordenanzas divinas físicas que Jesús dejó a la Iglesia junto con el bautismo en agua y el lavamiento de pies. Él la presenta como un memorial literal que anuncia la muerte del Señor hasta que Él venga, no solo una comunión espiritual abstracta, sino un acto que debe realizarse con plena comprensión y después de haber recibido la Palabra en el corazón. Evidencia: [COMUNIÓN — 65-1212: ¶13–¶21].
Explicó que los creyentes deben examinarse a sí mismos antes de participar, tal como lo ordena 1 Corintios 11. Este examen consiste en escudriñar el corazón para asegurarse de que se vive una vida sincera delante de Dios y de los hombres, discerniendo el Cuerpo del Señor y no trayendo reproche a la causa de Cristo. Si alguien vive como el mundo y luego toma la comunión, está participando indignamente y come y bebe juicio para sí, lo que puede traer enfermedad, debilidad o incluso muerte espiritual. Evidencia: [COMUNIÓN — 65-1212: ¶27–¶30; ¶73]; [LA LLAVE DE LA PUERTA — 62-1007: ¶142–¶143]; [AÑO DEL JUBILEO — 54-1003E: ¶166].
Sobre participar de manera indigna, advirtió que no se trata solo de un ritual o tradición eclesiástica. Quien lo hace sin sinceridad, sin haber pasado bajo la Sangre y sin vivir una vida transformada, se hace culpable del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Muchos que toman la comunión sin salvación verdadera nunca verán a Dios, porque la comunión es conmemoración de una obra ya consumada, no un medio de salvación. Evidencia: [LA COMUNIÓN — 57-0418: ¶50–¶54]; [COMUNIÓN — 65-1212: ¶28; ¶37–¶41]; [Preguntas Y Respuestas — 54-0103E: ¶211].
Los creyentes deben acercarse a la comunión con profunda reverencia, sinceridad y amor, sabiendo que es un mandamiento de Dios y no una costumbre. Hay que venir con el corazón limpio, habiendo confesado los pecados, habiendo discernido que se vive una vida diferente a la del mundo y reconociendo que se está participando del memorial de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. No es una comunión cerrada; todo creyente verdadero es bienvenido. Evidencia: [COMUNIÓN — 65-1212: ¶36–¶44]; [LA COMUNIÓN — 57-0418: ¶17–¶24]; [LA LLAVE DE LA PUERTA — 62-1007: ¶151].
En resumen, la enseñanza del Hermano Branham enfatiza que la Cena del Señor debe ser precedida por un examen personal honesto, vivida con sinceridad y tomada solo por quienes han nacido de nuevo y caminan en obediencia.
“El que coma y beba indignamente será culpable de la Sangre y el Cuerpo del Señor. Ud. tiene que vivir una vida que… delante de las personas, que… y delante de Dios y las personas, que muestre que Ud. es—que Ud. es sincero.”
[COMUNIÓN — 65-1212: ¶28]
“Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”
[LA LLAVE DE LA PUERTA — 62-1007: ¶142–¶143]
“La comunión es la conmemoración del gran Sacrificio todo suficiente que fue hecho para esa salvación… Es para que la gente vea que nosotros creemos en la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesucristo.”
[LA COMUNIÓN — 57-0418: ¶50–¶54]
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